La angustiosa búsqueda de Tomás


Tomás, de 3 años y 7 meses, desaparecido en Lebu, provincia de Arauco.

El pequeño de tres años desapareció mientras arriaba animales con su tío abuelo. El operativo para ubicarlo movilizó ayer a casi 400 personas en Caripilun, en una segunda jornada de pesquisas ininterrumpidas.

Tras las fuertes lluvias del jueves, que complicaron inicialmente la búsqueda, este viernes el sol que se posó sobre Arauco avivó la esperanza. Cerca de 400 personas -entre detectives de la PDI, personal de Bomberos y de Carabineros, la Brigada de Ubicación de Personas y diversos especialistas con apoyo canino y subacuático, además de drones- rastrearon la zona donde fue visto por última vez. Pero nada hallaron.

Han pasado casi tres días desde que se perdió la pista de Tomás, el niño de tres años que desapareció la tarde del miércoles en la localidad de Caripilun, un pueblo agrícola y forestal de no más de 30 casas ubicado a 20 minutos de la comuna de Arauco, en la Región del Biobío.

El último en verlo fue su tío abuelo Jorge Vargas, quien esa tarde, a eso de las 20 horas (según ha declarado la familia materna), lo invitó a buscar al ganado, como hacían casi todas las tardes, en las inmediaciones de la Ruta P-40, que une las comunas de Arauco y Lebu, por la zona costera, a un costado del puente El Molino.

Pero algo quebró de golpe la rutina: Tomás no regresó a casa.

“Fuimos a buscar las vacas. Las encontramos, recorrimos el sector y después llegamos a una parte donde quedó él, yo bajé a buscar las vacas, lo dejé solo, y al volver no lo encontré”. Ese fue el relato que más tarde entregó su tío. Dice haberlo llamado un par de veces, aunque no insistió, pues creyó que su sobrino había vuelto solo a la casa. Pero no.

“Hay dos vacas y tres terneros, esos animales siempre se arrancan. Él le dijo: ‘Hijo, espérame’, lo dejó sentado y fue a buscar los animales. Mi tío dice que se demoró como cinco minutos en volver y ya no estaba. Desde donde se perdió, son cerca de 10 minutos a la casa y habría regresado. Pienso que caminó hacia la calle y que alguien se lo llevó, porque pasan muchos vehículos”, relató la madre del menor, Steffy Bravo.

Y desde ese momento comenzó la angustia. Primero fue la familia, luego vecinos, pero ya a las 21.30 de ese miércoles, la PDI, Bomberos y Carabineros eran parte de la búsqueda, que continúa, día y noche. Testigos han entregado sus testimonios durante todos estos días, pero el más importante, el de Jorge Vargas, fue tomado este viernes. Ante el asedio de vecinos y curiosos debió trasladarse hasta el cuartel de Lebu de la PDI, donde hasta el cierre de esta edición continuaba entregando su declaración.

No ha sido fácil su búsqueda. Pese a que la Brigada de Homicidios de la policía civil decidió acotar el perímetro a solo cuatro kilómetros a la redonda del último lugar donde se le vio, los esfuerzos no han dado con muchas pistas. Este viernes, pidieron que los voluntarios no acudieran a apoyar, para dejar a los especialistas indagando con mayor claridad.

En el bucólico Caripilun, una localidad que une Lebu con Arauco, es común que los vecinos convivan con animales y ganado. El terreno es boscoso, lleno de plantaciones de pino, parcelas y lo cruza un canal que le da el nombre al sector. Así vivía Tomás. “Tomás es un niño hiperactivo, amante de los automóviles y todo lo que tenga que ver con tuercas y engranajes; un niño alegre, sin problemas en expresar sus sentimientos”, describe Dafne Gutiérrez Martínez (27), la tía del pequeño.

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